Calibán y la Bruja: comprender de otra forma el capitalismo

Esta es la Tarea del Tema 4 del Curso Políticas públicas y sostenibilidad de la cultura libre, de Ártica, que resulta de la consigna buscar “en Internet un archivo, una colección o una obra individual, que consideres que tienen un valor de patrimonio común en tu comunidad”.

Enseguida me vino a la mente el libro Calibán y la Bruja. Mujeres, cuerpo y acumulación originaria, escrito por Silvia Federici y editado por Traficantes de Sueños. Paso a explicar las tres patas de este banco: Sigue leyendo

Sobre el tuitdebate y la cultura libre

No he podido estar en el tuit-debate #encirc14, del curso Políticas públicas y sostenibilidad de la cultura libre, de Ártica.

En el colectivo SurSiendo hemos escrito hace unas semanas una serie de post referidos a la cultura libre. En esos textos expresábamos nuestra preocupación por la sustentabilidad de la cultura libre, entre otros temas que también han salido reflejados en (la gran cantidad de) tuits del debate. Sigue leyendo

Cultura libre en lo local, un ejercicio de imaginación

cultura-libreLo que plantea la tarea 2 del curso “Arte y cultura en circulación: políticas públicas y gestión de lo común” es una cuestión sumamente importante para los avances de la cultura libre y por ello muy difícil, que llevamos pensando mucha gente desde hace ya un tiempo. Aún no se han encontrado las claves para que pueda hacerse realidad, de forma tangible. Pero es muy interesante poner sobre la mesa esas ideas que tenga cada quien para ir construyendo sociedades más abiertas, más formadas, más incluyentes y más participativas.

Yo personalmente creo que las políticas eficientes y eficaces se hacen desde lo local, cada vez más agotadas las fórmulas del Estado-nación, en un mundo cada vez más multipolar, corporativo y en crisis. Sigue leyendo

Cultura libre: Libertad para Joyce!!

Este texto es la Tarea 1 del Curso “Arte y cultura en circulación: políticas públicas y gestión de lo común”.

Cuando lanzaron la consigna para la tarea: “busquen e identifiquen una noticia, caso o historia en donde la propiedad intelectual afecta o perjudica el derecho humano a participar en la vida cultural”, enseguida me vino a la mente un caso, relacionado con la literatura, que paso a contar brevemente:

Paris, 1920. James Joyce junto a la editora Sylvia Beach. afuera de la librería “Shakespeare and Company” en Rue de l’Odeon. vía: derechoaleer.org

Stephen James Joyce es el nieto y único descendiente vivo de James Joyce. Cuando éste escribió y publicó su gran obra, Ulises, su nieto aún no había nacido. Cuando murió el escritor en 1941 Stephen tenía 9 años.

Desde los años 80 se dedica a administrar el legado del escritor irlandés, y vive de la obra de su abuelo. Se convirtió en un personaje famoso en los círculos literarios-judiciales de todo el mundo porque con la excusa de «defender la letra, el espíritu y la integridad de la obra de James Joyce […] y la defensa de la privacidad de la familia» ha blandido la bandera del derecho de autor y la propiedad intelectual (mediante amenazas de litigios y los litigios reales) para prohibir publicaciones relacionadas con el escritor, programas de televisión, ediciones económicas, e incluso la celebración del Bloomsday, una forma de conmemoración popular que los dublineses celebraban desde 1954 el día 16 de junio, la fecha en la que transcurre en la novela Ulises. Stephen exigía grandes cantidades de dinero a los organizadores (normalmente la municipalidad de Dublín) o no permitiría la lectura pública de la obra. Algunos datos:

la ciudad de Dublín decidió celebrar su primer centenario con un festival de tres meses: reJoyce Dublin 2004 (…) Iba a ser el festival más grande jamás dedicado a un autor que no fuera Shakespeare y tiraron la casa por la ventana: 700.000 libras, más de un millón de euros para una fiesta literaria sin precedentes. Una semana antes del festival, el único heredero del escritor informó al gobierno irlandés que les demandaría por infracción de copyright si alguien recitaba una sola línea de la obra de Joyce. Fue una catástrofe

El escritor y abogado Lawrence Lessig se querelló contra Joyce nieto por abusar del derecho de autor; para este activista de la cultura libre, las producciones artísticas están controladas y limitadas hoy en una cultura del permiso, que hay que romper. ¿Y si Joyce nunca hubiese tenido acceso a La Odisea de Homero?

Y Stephen Joyce tuvo mucha suerte, porque cuando se acercaba la fecha de expiación del derecho de autor sobre la obra de su abuelo, el 1 de julio de 1995 el Parlamento Europeo decidió alargar otros 30 años (para sumar 70 años) los derechos de copyright para ajustarse a la legislación americana, así pudo seguir con su afición por castigar a los seguidores del autor. Finalmente la obra del escritor irlandés pasó al dominio público en 2012, por lo que por fin la cultura se libera.

Es curioso que el escritor lo pasó muy mal para vivir dignamente, y lo que quería era escribir, publicar y que lo leyesen, a pesar de las censuras que soportó. Por ello ahí en Derecho a Leer apuntan que “Joyce habría quedado fascinado por un invento como internet: las posibilidad de eludir la censura y de publicar fácilmente”.

Seguro que Joyce hubiese apostado por la cultura libre, para que más gente accediese a su obra. Su nieto sólo se ha estado beneficiando de una obra cultural escrita por otra persona hace casi 80 años sin importarle qué estaba arrebatando a la cultura popular del siglo XX.

Gritemos: FREE JOYCE!!

 don Dom